• 08 JUL 16

    Terapia-cognitiva

    Dependiendo de en qué momento de nuestra vida nos encontremos y del estado anímico que tengamos, veremos la vida de diferente manera. En muchas ocasiones nos perjudicamos pensando cosas como «no voy a aprobar el examen» «me van a despedir, no valgo para este trabajo» «no soy lo suficientemente bueno para ella». Estas afirmaciones provocan daños en nuestro autoestima, pudiendo convertirse en algo habitual y llegando a provocar enfermedades como la depresión. Estos pensamientos negativos se denominan distorsiones cognitivas.

    Muchas veces creemos que nuestras ideas son verdades absolutas, confundiendo las emociones que sentimos con lo que es la realidad. Las personas con baja autoestima y con escaso desarrollo de sus habilidades sociales, son las principales que padecen estas distorsiones. Otro aspecto que influye notablemente, es la educación que se les haya dado. Unos padres muy exigentes, podrán llegar a inculcar en sus hijos que nunca se es suficientemente bueno, fomentando una futura baja autoestima.

    Estas reflexiones negativas se pueden eliminar mediante terapia cognitiva.  Siempre será más fácil hacerlo a una temprana edad. Se trata de reeducar la mente y convertir esos pensamientos negativos en positivos y de esta forma, será más propenso a ser feliz.

    En muchas ocasiones los problemas que pensamos que tenemos no son tan graves como las vemos. Debemos entender que la mayor parte de las veces para lograr tus metas, vas a tener que fracasar y que lo importante es seguir intentándolo siempre con una actitud positiva.

    A continuación detallamos las distorsiones cognitivas más frecuentes:

    –  Pensamiento todo o nada: Si no es perfecto es un fracaso. No existe un término medio.

    Generalización excesiva: Si ha ocurrido una vez, va a pasar lo mismo siempre.

    Filtro mental: Únicamente ve lo malo, dejando de lado todo lo positivo.

    Descalificación de lo positivo: Se menosprecian e infravaloran los acontecimientos positivos que suceden.

    Conclusiones apresuradas: Pensar siempre de forma negativa basándose únicamente en suposiciones.

    –  Enunciaciones «debería»: La utilización de dicha palabra sólo causa frustración y son parte de una personalidad perfeccionista. No sirve de motivación.

    –  Etiquetación: Ponerse etiquetas negativas a uno mismo.

    Personalización: Culpabilizarse por lo que le sucede a él y a todo el que le rodea.

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