• 02 SEP 13

    Lamentablemente, la larga saga de las benzodiacepinas está lejos de su conclusión. A pesar de que se recomienda su uso solamente para tratamiento de la ansiedad y depresión por períodos breves, todavía hay muchos consumidores a largo plazo que les es casi imposible abandonar las benzodiacepinas ya que se les recetan desde hace años. Muchas de estas personas tiene problemas relacionados con los efectos adversos, entre los cuales están la dependencia y la síndrome de abstinencia, y reciben muy poco apoyo o consejos para resolverlos. Esta situación es aún más grave en otros países (Grecia, India, Sudamérica, etc.) donde las benzodiacepinas se pueden obtener sin receta.

    Además, a causa de la prescripción tan difundida y por la facilidad con que se pueden adquirir, ahora las benzodiacepinas han empezado a formar parte del “escenario de la droga“. En todo el mundo, por ejemplo, hay un 90% de drogadictos que consumen otras drogas y que toman benzodiacepinas en dosis elevadas y de forma ilegal, lo cual ha desencadenado una serie de efectos nuevos y muy peligrosos (SIDA, hepatitis, con los riesgos que todo esto implica para las futuras generaciones) que ni se imaginaba podrían llegar a aparecer cuando se las introdujo en la práctica médica hace casi 50 años como una panacea inofensiva.

    Lo primero…

    Es evidente que en cada persona la experiencia de reducción y/o suspensión de los fármacos es única. Habitualmente en estos casos los pacientes están además sobremedicados con otros fármacos lo cual da lugar a la llamada toxicidad farmacológica.

    A pesar de que tienen muchas características en común, cada individuo pasa por su propia experiencia y en cada uno se manifiesta su propia secuencia de síntomas de abstinencia.

    Desde luego, y esto lo decimos para aquéllos que están iniciando la reducción, muchas personas que han ingerido benzodiacepinas podrán, con su testimonio, confirmar que casi todos los que realmente quieran, pueden reducir la dosis y suspender la ingestión de benzodiacepinas.

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    ¿POR QUE HAY QUE ABANDONAR LAS BENZODIACEPINAS?

    El uso prolongado de benzodiacepinas puede dar lugar a muchos efectos indeseados, incluso a mala memoria y al deterioro de las funciones cognitivas, embotamiento emocional, depresión, creciente ansiedad, síntomas físicos y adicción. Todas las benzodiacepinas pueden causar estos efectos, aunque se las administre como tratamiento para la depresión, somníferos o como ansiolíticos. Además, la evidencia disponible demuestra que las benzodiacepinas no son efectivas después de unas semanas o meses de uso continuo.

    Pierden mucha de su eficacia a causa del desarrollo del fenómeno de tolerancia. Cuando se produce la tolerancia, pueden manifestarse síntomas de “abstinencia” a pesar de que la persona continúe tomando la droga. Además, la experiencia clínica demuestra que la mayoría de las personas que ingieren benzodiacepinas realmente se sienten mejor después de haber abandonado la droga. Hay muchos y muy buenos motivos para que aquellas personas que ingieren benzodiacepinas desde hace mucho tiempo reduzcan y luego suspendan la administración si no se sienten satisfechas con esta medicación.

    El hecho de que existan ventajas en la interrupción de la administración de las benzodiacepinas no significa necesariamente que todos los que las ingieren desde hace mucho tiempo tengan que suspender la ingesta. A nadie se le tendría que obligar ni convencer a reducir la dosis o a suspender el fármaco contra su propia voluntad.  Por otro lado, las probabilidades de éxito son muy altas en aquellos casos en que las personas están suficientemente motivadas. Como ya hemos mencionado, casi todos aquéllos que realmente quieran abandonar la droga, pueden hacerlo.

    ANTES DE COMENZAR A REDUCIR Y/O SUSPENDER LA DOSIS DE BENZODIACEPINAS

    • Consultar a un doctor y al farmacéutico.
    • Apoyo psicológico adecuado. Este apoyo puede provenir del cónyuge, de un compañero/a , de la familia o de un íntimo amigo. Puede ser también un doctor comprensivo el que le brinde su apoyo así como sus consejos.En lugar de costosos terapeutas, o junto con ellos, se necesita una persona en la que se pueda confiar  a largo plazo, tanto durante la reducción como durante los meses posteriores a la suspensión.
    • Estado de ánimo apropiado. CONFIANZA, PACIENCIA y elejir un PROPIO MÉTODO.

     medico homeopatia

    LA REDUCCION Y/O SUSPENSION

    No hay ninguna duda en absoluto de que cualquier persona que reduce la dosis de benzodiacepinas después de un uso prolongado tiene que hacerlo en forma lenta y gradual.

    La interrupción abrupta y/o demasiado rápida, especialmente si se trata de dosis muy altas, puede provocar síntomas graves (convulsiones, reacciones psicóticas, estados agudos de ansiedad) y puede hasta aumentar el riesgo de aparición de síntomas de abstinencia prolongados. El ritmo exacto de la reducción de la dosis es una cuestión completamente individual. Depende de muchos factores, entro los cuales están la dosis y el tipo de benzodiacepina ingerida, la duración de la administración, la personalidad y el estilo de vida de la persona, las experiencias anteriores, los puntos vulnerables específicos de cada individuo, y la velocidad de los propios sistemas de restablecimiento, tal vez determinada genéticamente.

    No obstante todo, es importante que nunca se retroceda durante el proceso de reducción. Si se llega a un momento difícil, se puede detener en ese punto por algunas semanas, pero se debe tratar por todos los medios de evitar “retroceder” y aumentar nuevamente la dosis.

    Cambiar a una benzodiacepina de larga vida de duración.

    En el caso de las benzodiacepinas de acción relativamente corta, como el alprazolam  y el lorazepam, no se puede lograr una disminución lenta de la concentración del fármaco en los tejidos y en la sangre. Estas drogas se eliminan en forma bastante rápida y, por consecuencia, las concentraciones fluctúan con altibajos importantes entre una dosis y la siguiente.Para aquellas personas que reduzcan la dosis partiendo de estas drogas potentes y de vida media breve, es aconsejable cambiar a otra benzodiacepina de vida media larga y que se metabolice en forma más lenta, como el diazepam.

    El diazepam (Valium) es una de las benzodiacepinas que se eliminan en forma más lenta.La lenta eliminación del diazepam hace que se produzca una disminución uniforme y gradual en el nivel de la droga en la sangre, permitiéndole al organismo adaptarse lentamente a la concentración decreciente de la benzodiacepina

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    Planear y seguir el programa de reducción y/o suspensión.

    1. Planear el programa de acuerdo a los propios síntomas: Por ejemplo, si en su caso el insomnio es el mayor problema, tome la mayor parte de la dosis a la hora de acostarse.
    2. Cuando se cambie de otra benzodiacepina al Diazepam, se debe sustituir una dosis por vez, generalmente comenzando con la dosis de la tarde o la de antes de acostarse, luego sustituirá las otras dosis, una por una, con intervalos de unos días o de una semana.
    3. Cuanto más alta es la dosis que se toma al principio, más elevado podrá ser el porcentaje de reducción de cada dosis. Hasta se podría tratar de reducir un décimo de la dosis en cada fase de disminución.
    4. En el límite de lo posible, nunca se retrocede. Se puede detener en una cierta fase durante su programa de reducción y tomar unas “vacaciones” sin afrontar más reducciones por unas semanas pero trate por todos los medios de evitar incrementar la dosis otra vez.
    5. No hay necesidad de planear el programa de reducción hasta el final. Generalmente es aconsejable planear las primeras semanas y luego revisar y, si es necesario, modificar el programa según su progreso.
    6. Evitar tomar comprimidos extra en momentos de estrés. Se debe aprender a controlar los síntomas.
    7. Evitar compensar la reducción de benzodiacepinas con un aumento en el consumo de alcohol, de cannabis o de otras drogas no recetadas.
    8. Eliminar el último comprimido: dejar de tomar los últimos miligramos generalmente se ve como un paso especialmente difícil. Esto se debe más que nada al miedo que provoca el tener que afrontar la vida sin ninguna droga en absoluto. Pero en realidad, el abandono final es sorprendentemente fácil. La gente generalmente está muy satisfecha con la nueva sensación de libertad que ha adquirido.

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    Una reducción lenta, paulatina y controlada por el mismo paciente y por un doctor de confianza casi siempre tiene éxito, pero queremos insistir en que hay que consultar con un doctor especializado en esta temática, flexible y comprensivo con el paciente para poder tener éxito al abandonar las benzodiacepinas.

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