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    Las interacciones suceden cuando un medicamento influye en la manera en la que otro medicamento es absorbido, metabolizado, distribuido o excretado en el organismo. Es decir si tomamos varios medicamentos puede que se vuelvan menos eficaces o al contrario, que su acción aumente sin necesidad incluso nos pueden desencadenar efectos que no esperamos y que no nos benefician. Cuando los dos medicamentos tienen efectos adversos similares, estos se pueden sumar y ser peores los síntomas y en definitiva las consecuencias en la salud del paciente. Las interacciones medicamentosas pueden ocurrir inmediatamente o tardar semanas en desarrollarse.

    Tomar el medicamento con las comidas puede disminuir o aumentar su absorción y su eficacia. En algunos casos las interacciones son inevitables por la necesidad absoluta de recibir tratamientos que obligan a tomar varios medicamentos. En otros casos las interacciones son buscadas por el médico que prescribe, como por ejemplo cuando se indica más de un antibiótico para el tratamiento de una infección porque su efecto es sinérgico, es decir, se suma el efecto de ambos antibióticos obteniendo un resultado mejor que si se usa cada uno por separado.

    Un ejemplo de interacciones medicamentosas es cuando se toma un medicamento contra el insomnio es decir algún sedante con otro para controlar una alergia como por ejemplo un antihistamínico, y como consecuencia de esto se entorpecen sus reacciones de tal forma que conducir su automóvil o usar otro tipo de maquinaria se convierten en tareas peligrosas.

    Otro ejemplo es cuando se toma warfarina como anticoagulante y se toma en forma concomitante antibióticos, puede aumentar el efecto anticoagulante más de lo deseado y producirse hemorragias y otros muchos.

    Es decir que las interacciones medicamentosas pueden ser no buscadas. O por otro lado ser buscadas para aumentar el efecto terapéutico de los medicamentos. Las interacciones farmacológicas dependen de varias factores y pueden no ser las mismas en todos los individuos, influyen entre otros la etnicidad, el sexo, la edad, el embarazo, el tamaño corporal, uso de alcohol, enfermedad del hígado y de los riñones, etc.

    Sin embargo podemos hacer algo para evitar las interacciones, principalmente: dar a conocer a nuestro/s medico/s los medicamentos que estamos tomando, para que no le indiquen algún medicamento que no pueda tomar con otro y pregúntele antes de tomar uno nuevo si puede tomarlo con otros o con suplementos dietéticos. Pregunte si debe evitar ciertos alimentos, bebidas u otros productos.

    Procure no auto medicarse.    Son muchísimas las posibles combinaciones de medicamentos, lo que hace muy difícil que un médico las conozca todas. Existen tablas donde se puede consultar sobre las posibles interacciones, pero es importante saber que se pueden prever interacciones por mecanismos conocidos pero también pueden darse por mecanismos no determinados. Surgen nuevos medicamentos permanentemente y no todas las interacciones están estudiadas o son conocidas.

    Por lo que es importante tomar sólo lo necesario.

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